
Hasta hace nada, en el mundo B2B bastaba con una web técnica, un PDF con datos y un perfil corporativo algo decente en LinkedIn. Pero eso ya no basta. Porque las reglas del juego han cambiado, y las marcas que ganan visibilidad hoy son las que tienen rostro.
Sí, rostro. Y voz. Y algo que contar.
No hablamos de grabarse para presumir. Hablamos de aparecer en pantalla para contar qué hacéis, por qué lo hacéis así y cómo lo vivís desde dentro. Porque en LinkedIn, los vídeos cortos con directivos al frente están generando resultados de verdad: más interacciones, más diálogos reales, más impacto.
No lo tomes como una tendencia, es una forma de que tu marca tome aire, respire fuera de los límites actuales.
Los datos de por qué el vídeo corto funciona
El 52 % de los CEOs ya están usando vídeos en LinkedIn. Y no por postureo, sino porque funciona. Porque cada vez cuesta más diferenciarse con textos planos o imágenes de archivo.
- Estamos saturados de lo mismo. Publicaciones con frases hechas, sin cara ni alma.
- El algoritmo cambia. Y prioriza formatos que generen reacciones reales. El vídeo corto es uno de ellos.
- Queremos personas, no logos. Quien lidera una empresa tiene cosas que decir. Si lo hace en su tono, con honestidad, conecta.
Humanizar tu marca no es solo "una buena idea". Es una manera de que te escuchen.
Ventajas tácticas para marcas con cara y voz
- Te diferencias sin forzar. Pocas marcas industriales lo hacen bien. Si lo haces tú, destacas sin necesidad de alardear.
- Ganas confianza. Ver y escuchar a quien dirige genera una cercanía que ningún post puede lograr.
- Activas conversaciones reales. Las respuestas llegan. Y muchas veces, vienen de quienes pueden convertirse en cliente.
- Mejoras la percepción interna. Tu equipo ve a sus líderes comunicar con claridad y se siente parte del proceso.
- Reciclas contenido. Ese vídeo sirve también para una newsletter, la web o una presentación comercial.
Temas que funcionan y no aburren
No hace falta montar un monólogo. Solo tener una idea concreta que ayude, inspire o haga pensar. Algunos ejemplos:
- "Nos llega mucha gente con este problema. Te cuento cómo lo resolvemos."
- "Un error muy típico en nuestro sector es este. Y sí, también lo cometimos."
- "Este caso con un cliente nos enseñó más de lo que esperábamos."
- "Lo que viene en los próximos 3 años nos obliga a repensar cómo hacemos las cosas."
Habla como lo harías en una comida con un cliente. Nada de jerga vacía.
¿Cuál sería la estructura adecuada?
Estas son unas pautas flexibles para tener una idea de cómo impactar y por qué funciona. No hace falta aplicarlas a rajatabla, la idea es que sirva de referencia.
- Inicio directo (0–3 segundos): una pregunta que pique, una frase inesperada, un dato que descoloque.
- Mensaje claro (10–40 segundos): una idea, solo una. Explicada con tus palabras, sin dar vueltas.
- Cierre abierto (10–15 segundos): "¿Tú cómo lo ves?", "¿Te ha pasado algo parecido?", "Si quieres lo comentamos."
Es fácil si tienes claro qué quieres decir y para quién lo dices.
Casos reales
Mira lo que hacen perfiles técnicos en empresas como Schneider, Acciona o Danobat. No se graban para vender. Se graban para explicar. Para compartir procesos, decisiones, dudas incluso.
Y eso conecta. Porque en el otro lado hay alguien con las mismas preguntas. O con el mismo problema. O simplemente con ganas de escuchar a quien sabe de lo que habla.
Objeciones típicas, no caigas en ellas
- "No soy de salir en vídeo." Nadie nació para la cámara. Pero todos podemos explicar algo que dominamos.
- "No tengo tiempo." Una idea clara, una toma buena. Con eso basta. 10 minutos y está hecho.
- "No sé qué decir." Seguro que has respondido mil veces la misma duda a clientes. Empieza por ahí.
Cómo te ayudamos desde Ready
No se trata de improvisar. Se trata de acompañarte:
- Pensamos contigo qué decir, cómo y para quién.
- Redactamos un guion natural. Nada de discursos, solo ideas claras.
- Te orientamos en tono, enfoque, formato.
- Editamos lo justo para que se vea profesional, pero siga sonando a ti.